Nací en una fábrica, en una impura fusión de plomo y latón. El primero es mi organismo, el segundo mi piel.
Apenas creada me arrojaron a un depósito donde se encontraban miles de primas y primas, algunas más grandes, y otras más chicas, y escuche por ahí, que teníamos un trabajo que nunca pedimos, que nos regia un contrato que nunca habíamos firmado.
Mis padres fueron una maquina y un negro, azotado por un hombre vestido de verde, quien le gritaba todo el tiempo. Y aunque quise defenderlo, no me pude mover, y mi hermana agravio me dijo que me faltaba polvo gris, pero no entendí a que se refería.
Al día siguiente me nombraron, llegaron más hombres de verde con camiones, y mi padre hablo con uno de ellos. Me tenía en las manos:
-Señor, de las mejores que hay en el mundo, la próxima carga serán todas como ella, si no mata, por lo menos dejará una herida –
-Parca será su nombre- Y me guardó en el bolsillo de la chaquete, dio media vuelta, subió al camión y se fue. Yo reflexionaba en mi lugar, aunque no había entendido sus palabras, no me daban buena espina, y tampoco sabía el significado de mi nombre, pero menos me gustaba.
Viajamos casi tres días en el camión, y yo en ese bolsillo sin poder hablar con mi hermana.
Sí, quise llorar, pero no sabía cómo. No sabía hacia donde iba, cuál era mi destino, dónde estaba mi hermana. Y menos aun sabía, que las respuestas a esas preguntas llegarían pronto…
Porque uno de los camiones que nos acompañaban se cayó, luego de recibir una gran explosión.
Entonces, el hombre a quien había denominado ‘‘amo’’ saco una especie de palo con un hueco, un mango y varios mecanismos, sacó otras primas de su otro bolsillo, incluida mi hermana ¡Ahí estas agravio, que alegría verte! Pero la alegría duro poco, las 7 entremos en un pequeño compartimiento y nos adentramos en esa suerte de palo mejorado.
Ya no veía el exterior, solo a mi hermana, que estaba antes que yo, yo era la última. Aunque pude sentir como mi ‘‘amo’’ abría la puerta del camión y se bajaba. Algo debe de haber impactado en él, porque nos vimos impulsados para atrás.
Se oyó un gran ruido como de explosión, y sentí el grito de euforia de la primera prima, que se iba. Adiós, Errada, otro ruido mas, un alarido, adiós Fallada, mas ruidos horribles, y el llanto que no me salía antes ahora caía a raudales de unos ojos que nunca tendré. Llegó el turno de Agravio, la única que llegaría a destino además de mí. Adiós hermana, te amo. Y se fue sin despedirse.
Mi turno, mi tiempo, mi vida, mi destino, vi el polvo gris y todo se aclaro, mi nombre, mi dueño, el arma que me contenía. Otra explosión infernal y salí volando hacia un objetivo que si, no conocía.
Con una fuerza que nunca había sentido, me incrusté en su pecho, en mi trayecto me llevé conmigo pedazos de huesos, carne y piel. Quedé con una vista privilegiada al corazón de mi supuesto enemigo…
Me estoy despertando, ya no hay más ruidos, no hay más fuego, no más disparos, pero solamente veo una bomba que ya esta bombeando mal, todo por mi culpa.
Buenos hombres vestidos de blanco se deshacen en esfuerzos por sacarme de mi lugar, pero estoy hecha de una manera especial que si me sacan, se muere.
Ahora delibero que hacer, y tomé una decisión
Yo no quise este destino para mí, tuve la mala suerte de caer en este cuerpo asesino; así que les ruego que me perdonen, pero si quiero ser libre, tendré que matarlo.


Sos cool man, me cagan de gusto todos tus textos. Sos brillante :l